Protección en toda dificultad con la Medalla Milagrosa

En 1832, mientras se estaban fabricando las primeras Medallas Milagrosas, París fue sacudida por una terrible epidemia de cólera que cobró más de 20.000 vidas.
En junio, las “Hijas de la Caridad” comenzaron a distribuir las primeras 2.000 medallas, especialmente a los infectados que llenaban los hospitales. Aumentaron las sanaciones, asimismo, la protección especial de la enfermedad y la sanación de aflicciones emocionales. El efecto fue abrumador. La población de París comenzó a llamar a la medalla “milagrosa”.

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Padre Director Carta No. 15

¿Pachamama en lugar de María? – Un llamado a la expiación
Después del Sínodo del Amazonas, el Superior General de la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X pidió oración y expiación: “El Sínodo reciente en la Amazonía fue el escenario de acontecimientos abominables en los que el horror de los ritos idólatras penetró en el santuario de Dios en un sin precedentes y de manera impensable”.

Carta del Padre Director No. 14

Me complace poder dirigirles algunas palabras nuevamente en el aniversario de la fundación de la M.I. Hoy, hace 102 años, San Maximiliano Kolbe fundó la M.I. porque quería confiar solo en la Inmaculada, que es la vencedora en todas las batallas espirituales entre Dios y el diablo que tuvieron lugar ante sus ojos. Desde la fundación de la Milicia de la Inmaculada, la lucha por las almas en la Iglesia y el mundo se ha intensificado.

Carta del Padre Director Nº 13

San Maximiliano dijo que la diferencia entre un buen seglar católico y un sacerdote es la misma que entre el cielo y la tierra. Porque si de los laicos puede servirse Dios para transmitir sus gracias, especialmente las que preparan y disponen las almas para la Verdad y la Vida, solo el sacerdote puede dar y restaurar en ellas la gracia santificante, la Vida de Dios, la Luz eterna, el mismo Cristo.
¡Qué grande, entonces, debe de ser el deseo de la Santísima Virgen de que en todas partes estos dispensadores de gracias divinas, instrumentos de Cristo “por excelencia”, puedan multiplicarse! Porque es a través de ellos, sobre todo, que puede cumplir su misión de entregar a Jesús al mundo, santificar las almas y transformarlas en otros Cristos.

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